Revista Literaria Periódico Cultural

7.8.2010 GMT

serie por nuestros cerros/Edilia de Borges de los venados a san benardino

DE LOS VENADOS A SAN BERNARDINO
Domingo 1.8.2010

Hola amigos todos, les cuento:

El día amaneció de un bello total, después de los fuertes aguaceros de días anteriores, así que nos reunimos los amigos y decidimos caminar la montaña. La primera parte que es medio fastidiosa por ser carretera de cemento, la obviamos subiendo a un jepp de la ruta troncal que cubre la distancia desde Cotiza hasta el sector de Los Venados en el PN El Ávila. Me sorprendió un poco no ver tanta gente como esperaba por ser día feriado y época e vacaciones escolares. Ya en Los Venados que relucía maravilloso por tanto verdor de plantas y árboles y luego de haber examinado algunos como el Nogal de Caracas (árbol en peligro de extinción) y algunos otros comenzamos nuestra caminata, por el sendero que empieza desde la oficina de Inparques, dejamos atrás la vieja casona.
Habían grupos de excursionistas scout en interesante maniobras de rescate, varias carpas diseminadas a lo largo de la ruta, familias que pernoctaron allí y ahora estaban en proceso de desayuno, el aroma de la leña quemada en las parrileras y del café recién colado se esparcía en el aire, provocando solicitar “Deme un poquito”. Al proseguir por el camino dejamos a los excursionistas a nuestras espaldas..
Nos internamos ahora a la montaña por un sendero estrecho, me doy cuenta que en muchas partes la selva virgen no ha sido perturbada por el hombre, los majestuosos árboles están por lo general bien espaciados y el matorral lo bastante diseminado como para permitir el paso a pié sin mayores problemas, estamos entrando poco a poco por la selva nublada que en los pasados incendios no se resintió porque las nubes durante todo el año mantienen relativamente alto el nivel de humedad y donde ésta es mayor prolifera una planta invasora, el helecho cruceto (Pteridium caudrtum). Muchas margaritas de la tara amarilla (Oyedaea verbesinoides). Todo este conjunto constituye una densa masa de verde, a través de la cual el sol penetra con dificultad, el suelo parece insuficiente para alimentar tantas raíces, por ello algunas plantas se han adaptado a vivir sobre piedras y otras sobre troncos caídos. El terreno está cubierto por capas de hojas, camino sobre ellas adrede para oír el sonido crujiente de las que están secas, porque muchas otras por la humedad están en proceso de putrefacción proporcionando elementos orgánicos para el desarrollo de otras plantas.
Dentro de éste abigarrado mundo hay vida, hay música, diferentes tonalidades de cantos de los pájaros. A veces vemos volar rápido alguno o logramos ver otros semi-escondidos en las ramas. Este camino es toda una belleza. Formas extrañas de las piedras afloran entre la vegetación. Una que otra flor se asoma con su brillante colorido.

Llegamos a una caída de agua, se desliza transparente sobre la masa rocosa y se pierde en la espesura del sotobosque de bambucillo. Epífitas y líquenes visten a los árboles, hongos muy gruesos enraizados en el suelo. Las mariposas revolotean entre el rociar del agua de la cascada y el fuerte sol que la calienta. Una de ellas grande, de color azúl intenso (Profho Feleides) vuela graciosa sin dejarse tomar fotografía.
En la orilla de la quebrada Gamboa, donde todavía existe un puentecito sin sus barandas, distingo ceibas, copeyes, bucares, yagrumos, jabillos y otros árboles de talla elevada que no reconozco. Mientras bejucos, lianas y barba de palo cual cortinas ocultan escenarios, formando marañas impenetrables.
Muy lentamente vamos trenzando nuestros pasos por aquella maravilla, es sumamente agradable el olor de la tierra húmeda, los perfumes de algunas plantas, la suave y liviana brisa que peina y despeina nuestros cabellos, la tranquilidad, la paz. El ruido fuerte del silencio que nos rodea,
Entre bromas y risas, fotografías y descansos, preguntas y respuestas se nos van pasando las horas sin darnos cuenta. Sólo el gusanito del hambre nos la recuerda. Breve y liviano el almuerzo, y una vez terminado éste, el reinicio de nuestra caminata que es suave y placentera.
Llega el final del camino, estamos en el PG Papelón. Desde aquí a mi personal entender se me hace “chocante” el caminar, el sol se le ocurre ahora sacar sus lanzas con fuerzas, estamos en la carretera que sube desde San Bernardino y que e trechos es de un cemento implacable, no me gusta nada este trecho., así que apresuro el paso dejando atrás a los compañeros y me decido a esperarlos al final. Mientras esperaba sentada bajo una grata sombra de la amplia copa de un árbol de mango, converso con una simpática vendedora de helados caseros, entre charla y charla sin darme cuenta me comí tres deliciosos (coco, fresa y vainilla). Así se me hizo mas placentera la espera.

Al fin llegan los demás, ahora nos despedimos yéndonos cada uno a su destino. Hay tiempo todavía para tomar una rica siesta, merendar algo suculento y dulce, una bebida fría y terminar el día contando las anécdotas de la caminata a nuestras familias.

Nos vemos en la próxima

Edilia C. de Borges



En: No Categorizado
Permaenlace: serie por nuestros cerros/Edilia de Borges de los venados...
Comentarios: 0
Leído 1270 veces.

Dejar Comentario

*
Smilies
*
Ingrese el código mostrado. 

vocessusurrosrumorygritos-vocessusurrosrumorygritos